Nuevas enfermedades como párkinson o huntington podrán acceder a la jubilación anticipada
Para muchas personas con enfermedades crónicas o discapacidad, llegar al final de la vida laboral no depende solo de la edad, sino del desgaste físico y emocional acumulado durante años de trabajo con limitaciones que suelen ir en aumento. Mantener el ritmo laboral se vuelve cada vez más difícil, especialmente a partir de los 50 años, cuando la enfermedad impacta de forma más evidente en la autonomía y la calidad de vida.
En este contexto, se ha conocido recientemente un avance importante: la Comisión Técnica del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha aprobado, a nivel técnico, la incorporación de siete nuevas enfermedades al sistema de jubilación anticipada. Aunque el proceso aún no está cerrado, supone un paso relevante para muchas personas que hasta ahora no veían reconocida su realidad laboral.
Enfermedades incluidas
Las patologías que podrían permitir el acceso a la jubilación anticipada son:
- Espina bífida.
- Enfermedad de Parkinson.
- Distrofia miotónica tipo 1 (Steinert).
- Enfermedad de Huntington.
- Esclerosis sistémica.
- Amiloidosis por transtiretina variante.
- Enfermedad renal crónica en estadio G5.
Esta ampliación afecta a personas trabajadoras con un grado de discapacidad igual o superior al 45 %, dentro del marco del Real Decreto 1851/2009. No se crea un sistema nuevo, sino que se adapta el actual para incluir realidades que hasta ahora quedaban fuera.
Qué supone para las personas afectadas
Para quienes conviven con estas enfermedades, el problema no es solo médico, sino también laboral. Muchas personas continúan trabajando porque no tienen otra opción, aunque cada año les cueste más mantener el mismo rendimiento. El avance hacia la jubilación anticipada no es un privilegio, sino una herramienta de protección de la salud.
Poder retirarse antes puede ayudar a reducir el deterioro físico, evitar bajas continuas, disminuir el estrés y permitir que la persona se cuide mejor, mejorando también la calidad de vida de su entorno familiar.
Aún quedan pasos por dar
Aunque el reconocimiento técnico ya se ha producido, todavía no es efectivo. Ahora la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social debe emitir una resolución administrativa y, después, modificar el anexo del Real Decreto 1851/2009 para publicarlo en el BOE. Solo entonces se podrá solicitar la jubilación anticipada de forma real.
Hasta que ese trámite no se complete, las personas afectadas no podrán iniciar el proceso, pese a que el avance ya esté sobre la mesa.
El papel del movimiento asociativo
Este logro no llega por casualidad. Detrás hay años de trabajo del movimiento asociativo, especialmente de las organizaciones de personas con discapacidad, que han presentado informes técnicos y evidencia científica para que se reconozca el impacto real de estas enfermedades en la vida laboral.
Aunque no todas las patologías propuestas han sido incluidas todavía, las entidades consideran este paso un avance tangible y seguirán trabajando para que otras enfermedades puedan incorporarse en el futuro.
Desde las asociaciones se pide ahora celeridad en los trámites, porque mientras el procedimiento avanza, muchas personas continúan trabajando con dolor, fatiga y un desgaste cada vez mayor.